Después de
llevar un tiempo por aquí, me gustaría compartir una serie de reflexiones.
Digamos que
hay tres tipos de novelas: las autopublicadas, las publicadas a través de una
editorial tradicional y las publicadas a través de empresas que te ofrecen un
servicio editorial.
1.- Entre
las novelas autopublicadas,
encontramos a dos tipos de autores: aquellos que priman la calidad por encima
de todo y que deciden subcontratar a profesionales para que les ayuden con la
maquetación, la corrección y la distribución de su novela; y aquellos otros que
deciden hacerlo todo ellos mismos, bien porque contratar los servicios
mencionados tiene un coste económico que no siempre es pequeño, o bien porque
hay quienes están capacitados para hacerlo todo por ellos mismos.
Cada vez
encuentro más casos de los primeros, los que se deciden a pagar por una
portada, por una maquetación o por una corrección. En general, me da la
sensación de que está aumentando la conciencia de que no se puede publicar
cualquier cosa y de que el público demanda cierta calidad. Es cierto que un
libro con una portada bonita y con un interior cuidado ayuda a que se venda más
y, además, dice mucho del interés que tiene el autor por que su novela esté lo
más perfecta posible. ¡Ojo!, tener una portada bonita o una corrección
profesional no es sinónimo de éxito. Creo que quien se decide a corregir lo
hace porque quiere tener una novela con el mínimo de errores y poder vender
su producto con mayor seguridad sobre su calidad. O lo hacen por la
satisfacción personal de haber hecho algo lo mejor posible.
Del segundo
caso, diré que hay autores que saben hacer muy bien todo el trabajo ellos
solos. Hay quien corrige sus novelas mil veces y conoce muy bien las normas de
puntuación de la lengua española. Para mí, hay quien no necesita de un
corrector (ya sé que me estoy tirando piedras sobre mi tejado, pero hay algunos
afortunados que no necesitan ayuda extra). Pero esos son, creo, los menos,
porque la mayoría de mortales necesitamos el apoyo de terceros.
Quien no
tiene dinero suficiente para pagar por una portada o corrección, o cree directamente que ni lo uno ni lo otro son necesarios porque lo importante es la
historia que hay dentro y los lectores no se fijan en esas cosas, pues diré
que llevan toda la razón. A veces he comprado libros con los que me he sentido
estafada, pero me los he leído de pe a pa. A quien no puede hacer una pequeña
inversión en la calidad de su libro, pero quiere publicarlo en las mejores condiciones, le recomendaría que si no está en el grupo
de esos pocos privilegiados que no necesitan apoyo externo, que espere un poco
y ahorre para poder pagar por la mejora de la presentación final de su obra. También es aconsejable dejar reposar la novela durante unos meses y volver después a leerla con ojos frescos. Ese periodo de hibernación me parece fundamental para la maduración de cualquier obra.
Una buena
portada llama la atención. Y una buena corrección elimina muchas críticas. No
todas, claro está. Porque por muy bien que esté la ortotipografía de una
novela, si la trama no es buena o no gusta por lo que sea, las críticas
llegarán de igual modo. Entiendo que al final lo de corregir o no es más una
cuestión de prioridades (también de economía, claro), pero para mí es
importante y rara vez compro libros que estén plagados de erratas.
2.- En
cuanto a las novelas publicadas a través
de una editorial tradicional, también hay de todo. Hay editoriales muy
conocidas que cuidan mucho lo que publican, que tienen correctores y que
prestan atención para que sus portadas sean diferentes y llamativas. ¿Digo
nombres? Venga, va: para mí, la editorial que mejor cuida sus portadas es
Ediciones Versátil. La mayoría son preciosas. Hay otras editoriales, en cambio,
que gracias a sus portadas no conseguirán llegar a mucho público. Algunas de
esas editoriales utilizan portadas con muy poco gusto, resultando incluso
soeces. Por muy bien que esté el interior, me costaría mucho pagar por un libro
cuya portada me echa para atrás. Alguna vez lo he hecho, pero solo porque me
han recomendado mucho la novela.
Entre las
editoriales que mejor corrigen está Terciopelo. Harlequin tiene un poco de
todo. A veces están muy bien y otras veces no están tan bien, pero sé que es
una editorial que se preocupa por todo el proceso de edición y trata muy bien a
sus autores. Eso también cuenta. Romantic ediciones, por ejemplo, es otra
editorial, de reciente creación, que me sorprende por el trato a los autores y
por sus cuidadas portadas (la corrección ortotipográfica, en cambio, no está
tan bien).
También está el caso de editoriales grandes que menosprecian totalmente tanto al lector como al autor.
No voy a decir que no corrijan (que podría decirlo y acertaría), pero desde
luego la labor de sus correctores (si es que los hay) deja mucho que desear.
Recuerdo una novela en concreto cuya traducción parecía hecha por un estudiante
de primer año de español. Terrible. ¿Digo nombres? Venga, no, que luego quedo
mal. Pero empieza por B.
Es evidente que algunas editoriales no utilizan correctores profesionales. Otras editoriales, el problema que tienen es que han reducido lo que pagan por hacer la corrección y en consecuencia obtienen un trabajo de peor calidad. Una buena corrección necesita de al menos dos lecturas (a veces más). Con una sola pasada es imposible que una novela quede limpia, y siempre queda algo (somos humanos). Lo que han hecho algunos compañeros correctores es responder ante la bajada de salario con la reducción del número de pasadas que hacen a una novela. Y se nota. Claro que se nota. No creo que sea culpa de ellos, sino de esta crisis en la que aún estamos y que ha hecho que los recortes lleguen a aniquilar la calidad de los libros que compramos.
3.- Finalmente,
está el caso intermedio. Son las empresas
que ofrecen un paquete de edición que puede consistir en una tirada de
equis ejemplares más corrección, más maquetación, más portada, etc., por un
precio determinado. Cuanto más pagues, más cosas tendrás (en principio). Para
los autores autopublicados este tipo de empresas son cada vez más una opción,
porque ellos te ofrecen todo sin que el autor tenga que buscar un maquetador,
un portadista, un corrector… Nombro algunas que conozco y que creo que trabajan bien: Mundopalabras,
Megustaescribir y Culbuks, pero hay muchas, y cada vez más. Es difícil
decidirse por una de estas empresas porque más o menos todas ofrecen el mismo
tipo de servicios. Yo personalmente valoraría el trato con el cliente, el
resultado de otros trabajos publicados por ellos o, simplemente, la sensación
que te den. De esas que tienen su propia web con una redacción descuidada,
¡huye!
Una de las
cosas que más demandan los autores que pagan por este tipo de servicios es la
corrección. Aquí también he visto de todo, desde empresas que aman esta
profesión y cuidan hasta el último detalle, hasta empresas que dicen que
corrigen y no lo hacen. Las primeras, en general, lo que hacen es subcontratar
a su vez al corrector, porque ya no hay correctores en plantilla. Las del
segundo tipo, la verdad es que no sé cómo funcionan, pero creo que hacen lo
mismo que muchas editoriales tradicionales: o no corrigen, o les piden a alguien de la plantilla
que lean el libro y que «corrijan». Claro, ¿qué es corregir? ¿Corregir es
cambiar un «haber si vienes» por un «a ver si vienes»? ¿Puede corregir
cualquier persona? ¿Nuestra prima, nuestra hermana? A veces tengo la sensación
de que algunas correcciones se hacen así, aunque, insisto, es solo una teoría.
Hasta aquí la reflexión de hoy. :-)
Hasta aquí la reflexión de hoy. :-)
Gracias por el artículo, Syra. Creo que es muy esclarecedor y define muy bien el panorama. En cuanto a la autopublicación veo diferencias abismales. Autores que se esmeran muchísimo y presentan trabajos impecables y también cosas que me preocupa que se ofrezcan en esas condiciones y a pesar de todo vendan mucho y nadie se queje.
ResponderEliminarY con las editoriales, como lectora, me rechinan los dientes cuando veo ciertas cosas, y aunque comprendo que es parte del efecto low cost que lo invade todo, pienso que si una editorial no ofrece unos “mínimos” en cuanto a la revisión y la calidad de sus publicaciones, ¿para qué sirve entonces?
Al final,se trata casi de mirar caso por caso e informarse muy bien antes de decidir en quién vas a confiar ;)
Son muy acertadas tus reflexiones, Syra. Las comparto totalmente, porque se ve cada libro por ahí…
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola, la verdad es que tu entrada ha sido esclarecedora en muchos puntos, tantos que no te los puedo enumerar, yo quiero publicar un libro, me imagino que como todos acá, pero tengo muchísimos detalles que corregir en la forma de escribir, personalmente... contrataría a alguien para hacerlo, en caso de poder pagar :) y así seguimos con el círculo de lo que puedes invertir para sacar un trabajo de calidad al mercado.
ResponderEliminarEn fin, saludos, me quedo por acá, te sigo para aprender un poco más :)
Gracias por los comentarios. La falta de corrección también se debe a la poca crítica que hay por parte de los lectores. Algunos nos quejamos y opinamos sobre los libros mal corregidos, pero la mayoría me da la sensación de que no dicen nada. Empecemos por exigir como lectores.
ResponderEliminarIrissë: siempre hay cosas que corregir. Cada uno debe establecer las prioridades que considere necesarias para sacar su producto al mercado: invertir en una portada llamativa, en una corrección, en una maquetación... Si tienes fortalezas, invierte entonces en tus debilidades. Gracias por pasarte por aquí.
Hola, Syra. Queríamos agradecerte que nos hayas citado como ejemplo de hacer las cosas bien, no sabes el orgullo que supone para nosotros. Tu artículo nos ha gustado mucho, ya que pones sobre la mesa unas reflexiones fundamentales sobre las que todos deberíamos pensar. Gracias por acordarte de nosotros y gracias por reivindicar la tan necesaria calidad en las publicaciones, ya sean autoeditadas, ya sean publicadas por la vía tradicional. Un abrazo.
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